A partir del 2024, acompáñanos, conoce, aprende y descubre México. Y es por ello por lo que nunca debes de olvidar si vives o visitas México, que en tu mesa, antes del champan, filet migñon, caviar y trufas, mejor, una tlayuda con pozole. Que nunca falten en tu mesa, unos chilaquiles, tacos al pastor, chiles en nogada, elote, enchiladas, mole.

Junto con una arrachera, asiento, barbacoa, burritas, carnitas, cecina, champurrado, chapulines, chicharrón, chileajo, enfrijoladas, entomatadas y el infaltable, guacamole. Y un delicioso, chicozapote, chilacayote o téjate.

México, por lo tanto es tuyo…entonces descúbrelo y amalo.

2024, nos dará la oportunidad de recorrer de la mano de Actualidad Digital.Mx, cada uno de los estados de toda la República mexicana. Y desde ya, iniciamos la travesía mágica de recorrer, México, el país, amado y querido.

México es un país moderno, cambiante, diverso. Sin embargo, a pesar de la modernidad, la tecnología y las nuevas comunicaciones, aún se mantienen tradiciones, costumbres y se revaloran las raíces e historia de México.

Somos como un todo, participantes y responsables en heredarle a las nuevas generaciones, un México mejor, protegiendo sus santuarios, reservas naturales, tradiciones y costumbres. En sus artesanos, guardianes mismos de la memoria, descubrimos cómo se transforman los materiales obsequiados por la tierra, en auténticas obras de arte. Esos artesanos, que elaboran joyería con ópalo, jade, obsidiana, ámbar, oro y plata; martillean el cobre hasta formar grandes cazos o engarces; moldean el barro y lo decoran con intrincados diseños. Los mismos que tejen textiles, tiñéndolos con grana cochinilla, púrpura y tintes obtenidos de la naturaleza. Labran cantera; capturan el aire en delicadas burbujas de vidrio, así como tallan, la madera para armar utensilios y juguetes.

México es, un crisol de hábitats donde encontramos una extraordinaria biodiversidad. Desde inmensos desiertos hipnóticos con paisajes siempre en movimiento, montañas, cañones y bosques milenarios, hasta selvas exuberantes, junto a lagos, lagunas, ríos, cenotes, esteros y manglares, y extensos litorales bañados por el Pacífico, el Golfo, el Mar de Cortés y el Caribe Mexicano, cuna de arrecifes con curiosos peces multicolores. Tanta vida, resulta una característica mágica de México, donde también encontramos magia, en todas sus tradiciones y festividades. El eterno vuelo de los danzantes, rituales ancestrales en comunidades indígenas, conmovedoras expresiones de fe, jubilosas fiestas patronales, sin olvidar; el jolgorio en carnavales y ferias. Fiestas donde tenemos oportunidad, de esquivar a los toritos, maravillarnos con los castillos y aplaudir los fuegos artificiales.

Y junto a ello, regocijarnos con la música del mariachi, con el son jarocho o la marimba chiapaneca, mientras nos divertirnos en batallas de confeti, disfrazados con sombreros, pestañas y bigotes artificiales. Y en las ferias, encontraremos siempre y de manera infaltable, un lugar para refrescarnos con un jarrito loco, una cerveza o un caballito de tequila. Bebidas todas, que acompañarán a nuestra elegida cena: un mole poblano, unas enchiladas mineras, un pozole guerrerense, o unas corundas michoacanas.

Las obras artesanales y joyas mexicanas, son reconocidas en todo el mundo. El ópalo en las minas de Querétaro, el ámbar de Chiapas, la plata de Taxco, las perlas del Mar de Cortés, el cobre martillado de Michoacán, el barro negro de Oaxaca, los rebozos de San Luis Potosí, son solo algunos ejemplos del refinado oficio, de los artesanos mexicanos. Exquisitas obras artesanales y joyería que nos alegran con sus colores y diseños únicos: no existen dos piezas iguales. La diferencia se encuentra en los detalles, en la imaginación del artesano o del orfebre, e incluso en una misma región, el acabado varía de una comunidad a otra.

México cuenta con una gastronomía variada, considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Los moles oaxaqueños y la hoja santa, los chiles en nogada poblanos, los tamales, corundas y uchepos michoacanos, los quesos queretanos, los embutidos tabasqueños, el chipilín en el sureste, los escamoles hidalguenses, los gusanos de maguey, el pescado a la talla acapulqueño y la caguamanta sinaloenses, los burritos y cortes norteños, el cacao, la vainilla, la pimienta gorda, el chile y el maíz.

No podemos olvidar, las bebidas espirituosas y licores como el tequila de Jalisco, el mezcal y el catalán de Oaxaca, el sotol de Chihuahua, el bacanora de Sonora, el aguardiente y los toritos de Veracruz, la charanda de Michoacán, el legendario pulque de los Llanos de Apan en Hidalgo y Nanacamilpa en Tlaxcala, el mosquito del Estado de México. Como sentencia, el travieso refrán popular “para todo mal mezcal y para todo bien también”.

No podemos dejar de mencionar, la confitería conventual, las frutas caramelizadas, las charamuscas, los dulces de alfeñique, las tradicionales pepitorias y palanquetas, merengues, cocadas, los ates, las alegrías y el amaranto, los camotes, el jamoncillo, el dulce de calabaza, los borrachitos y las tortitas de Santa Clara. Tan variada y colorida es la cocina mexicana como lo son, sus costumbres y tradiciones. Y por ello, tampoco olvidamos, las festividades de Días de Muertos, los viejitos y pirekuas en Michoacán, las procesiones de Semana Santa en Taxco y San Luis Potosí, el carnaval de Huejotzingo y la gran fiesta del Huey Atlixcáyotl en el cerro de San Miguel, ambos en Puebla. La Guelaguetza, las Velas y la Noche de Rábanos en Oaxaca, la Gran Fiesta de Enero y los Parachicos en Chiapas.

El reto al Tepozteco en Morelos, los rituales de purificación durante el equinoccio en Chichén Itzá y Teotihuacán, los voladores en Veracruz. Las camadas de huehues en Tlaxcala, las morismas de Guadalupe en Zacatecas, son solo algunas; de las numerosas tradiciones mexicanas. Máscaras, bailes, ritos y magia, expresan las raíces prehispánicas y son orígenes pretéritos, que terminaron mezclándose con el catolicismo de los conquistadores españoles, oportuno sincretismo que permitió, la sobrevivencia del misticismo indígena. Columna de la identidad y riqueza cultural, de la que hace gala México a nivel mundial y toda una herencia de la memoria, que se transmite de generación en generación.

“Amo el canto del cenzontle, pájaro de 400 voces, amo el color del jade y el enervante perfume de las flores, pero amo más a mi hermano: el hombre” — Nezahualcóyotl

Y es que, es inevitable contagiarse con el gusto por bailar, allá en Tuxtla y en el Parque de la Marimba o conmoverse ante la devoción que se profesa a nuestros muertos o estremecernos con la religiosidad expresada en actos de fe. Tradiciones y rituales que identifican, al pueblo mexicano y que nos permite reconocernos en los otros. Las tradiciones de México, son el reflejo de una cultura viva, la cual la UNESCO define Patrimonio Intangible, toda herencia cultural surgida de la espiritualidad, misticismo, oralidad y tradiciones de una sociedad y de ahí, que México, protege y comparte con el mundo, su legado considerado dentro de esta categoría. Y nos vamos entonces, a todas esas festividades indígenas dedicadas a los Muertos, con sus altares adornados con cempasúchil, ofrendas y velaciones en camposantos.

Haremos, un recorrido por la extensa y singular gastronomía tradicional mexicana, la gallardía y orgullo de la música del mariachi. El gusto por bailar de los Parachicos, el misticismo de los lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán en Querétaro, los versos purépechas de las Pirekuas y el ritual totonaco de los Voladores, ceremonia solar. De ahí nace, la importancia de preservar esta herencia cultural, y que es un deber conservarla, por las futuras generaciones, ya que es invaluable.

Por otra parte, no olvidemos; que México es una nación multicultural.

En la cultura mexicana se expresan tres raíces: indígena, española y negra. La primera representada por 15 millones de indígenas, distribuidos en 65 pueblos originarios en todo el país y 85 lenguas, reconocidas como idiomas recientemente, la segunda consecuencia de 300 años de presencia española en el país y la tercera, quizá menos evidente, resultado del comercio de esclavos negros a la Nueva España. Algunos consideran el mestizaje, como una cuarta raíz y son precisamente estas raíces las que definen e identifican, al mexicano. Las encontramos en las tradiciones, cultura y gastronomía mexicana. Están presentes en la memoria de los abuelos y son orígenes que continúan moldeándose.

Raíces indígenas, resultan evidentes en tradiciones como la Danza del Venado o los rituales huicholes en Wirikuta. Raíces españolas se revelan en la arquitectura colonial de metrópolis como Guanajuato y en los suntuosos palacios de la Ciudad de México. Raíces negras se revelan en el barrio de la Huaca en Veracruz y la insólita Danza de los Diablos en Cuajinicuilapa en Guerrero. Y raíces mestizas, se expresan en las fiestas patronales y en la variada cocina conventual.

La ubicación de México, su intrincado relieve, variedad de climas y microclimas e historia evolutiva han contribuido en la gran riqueza de hábitats, fauna y flora que lo colocan, entre los primeros cinco lugares en el mundo.

Ecorregiones prioritarias, reservas naturales y áreas silvestres, centros de diversidad de plantas, áreas de especies endémicas y migratorias, arrecifes y abundante vida marina, convierten a México en un paraíso privilegiado.

Ya veremos entonces, durante el 2024, el “Acuario del Mundo” en el Mar de Cortés, paisajes hipnóticos en El Pinacate – Gran Desierto de Altar y en Cuatro Ciénagas. Compartiremos espectáculos naturales y migratorios en los bosques de oyamel de la sierra michoacana y en los extensos litorales en el Pacífico y Golfo, además de experiencias únicas en los arrecifes del Caribe mexicano. En el Golfo de California, tendremos la oportunidad de encontrarnos con la ballena gris y la ballena azul, esta última el cetáceo más grande del planeta.

En las selvas del Sureste, llegaremos el territorio del jaguar y los santuarios del manatí.

En las costas del Pacífico y del Golfo presenciaremos el desove de miles de tortugas; nos internaremos en cenotes y recorremos ríos subterráneos en la Península de Yucatán.

Juntos nos aventuraremos, en el turquesa del Caribe Mexicano y descubriremos todo un universo submarino.

Más es también de singular importancia, compartir con ustedes la belleza y la historia que se encierra en los muchos museos de la República mexicana. En estos recintos, guardianes de la memoria, del devenir y peripecias del mexicano, tendremos una oportunidad invaluable para recorrer los pasillos del tiempo y de la memoria. De ahí, que es imposible el no visitar el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México. Museo, que, dicho sea de paso, se encuentra entre los 10 más importantes del mundo. No dejemos de lado, el Gran Museo de la Cultura Maya de Mérida, el cual además de ser un espacio moderno y premiado por su diseño, cuenta con una de las colecciones más completas, de la milenaria civilización azteca.

Igual de importante el Museo Nacional del Virreinato, considerado un museo dentro de otro museo, pues se encuentra alojado, en uno de los ejemplos más extraordinarios de la arquitectura barroca mexicana. Unimos a los mismos, el Museo Subacuático de Arte (MUSA) en Cancún, sumergido bajo el turquesa del Caribe Mexicano, son todos ellos algunos ejemplos, de los museos más importantes de México. Importante es de resaltar, que en toda la República mexicana se cuenta, con museos donde se exhiben piezas artesanales de todas las regiones del país. Museos, dedicados al tequila, la charrería y el mariachi.

Acervos históricos, con objetos y artículos de los protagonistas de la Guerra de Independencia de 1810 y de la Revolución Mexicana de 1910. De igual manera encontramos recintos dedicados a muchos de los iconos populares de la música, como Pedro Infante, Agustín Lara y Lola Beltrán, entre otros.

Otros, nos muestran la historia en México, de productos como el chocolate, el café y el pulque. Y junto a lo antes señalado, no podemos dejar de mencionar la variedad de pinacotecas con arte virreinal y las exhibiciones permanentes en los museos instalados en las zonas arqueológicas en todo el país. Sitios donde se resguarda, describe y proyecta el pasado milenario de civilizaciones prehispánicas, como lo fue la azteca.

Acompáñanos, conoce, aprende y descubre todo lo que encierra México.

México, es tuyo…descúbrelo y amalo.-

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