En los últimos seis años, el Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI) ha desempeñado un papel crucial en la mitigación de la crisis habitacional que afecta a los sectores más vulnerables de Costa Rica.

Redacción Actualidad Digital.Mx

Durante este período, el BANHVI ha proporcionado 46,518 soluciones habitacionales a familias de bajos ingresos, lo que representa un 78% de los subsidios de vivienda otorgados en el país. La inversión total en este programa asciende a ₡514,654 millones entre enero de 2019 y septiembre de 2024.

La crisis de vivienda: un problema social urgente

La falta de acceso a una vivienda digna es uno de los problemas sociales más apremiantes en Costa Rica. Muchos costarricenses viven en condiciones de hacinamiento, en asentamientos informales, o en situaciones de riesgo social debido a la falta de recursos económicos. Este problema afecta principalmente a adultos mayores, pueblos indígenas, personas con discapacidad, y hogares liderados por mujeres, grupos que el BANHVI ha identificado como prioritarios en sus esfuerzos de atención.

Inversión social y reactivación económica

El BANHVI no solo busca garantizar un techo digno para miles de familias, sino que su inversión en proyectos habitacionales ha sido una herramienta clave para la reactivación económica del país. Al generar empleo en el sector de la construcción y en los servicios asociados, se han creado múltiples oportunidades laborales en diversas regiones, lo que ha ayudado a estabilizar la economía, sobre todo en comunidades rurales y periféricas.

Esta combinación de inversión social y económica es un modelo de colaboración público-privada que ha demostrado su efectividad para abordar problemas estructurales de la sociedad.

Distribución de viviendas: enfoque en grupos vulnerables

El detalle de la inversión muestra que el BANHVI ha otorgado un total de 59,654 viviendas en los últimos seis años, con un desembolso de ₡605,660 millones. Las familias del estrato 1, aquellas con ingresos menores a ₡465,834, han recibido la mayor parte de estos subsidios, con 36,046 bonos de vivienda asignados.

Adicionalmente, 10,472 soluciones habitacionales fueron otorgadas a familias del estrato 1,5, que también se encuentran en situación de vulnerabilidad.

El 62% de las familias beneficiadas han sido hogares liderados por mujeres, muchas de ellas viviendo en condiciones extremas de necesidad antes de recibir ayuda.

Este enfoque en mujeres jefas de hogar destaca el compromiso del BANHVI con la equidad de género y la reducción de la brecha de pobreza que afecta desproporcionadamente a las mujeres y sus familias.

Impacto en la vida de las familias

El impacto de este programa va más allá de proporcionar una estructura física para vivir. Tener una vivienda propia implica un cambio en las condiciones de vida, ya que se proporciona un ambiente seguro, con acceso a servicios básicos, y se mejora el bienestar general de las familias. Esto también reduce la exposición a riesgos sociales como la delincuencia, la violencia y la explotación, que son más frecuentes en los asentamientos informales o en condiciones de hacinamiento.

El Gerente General del BANHVI, Dagoberto Hidalgo Cortés, subrayó la importancia de este esfuerzo, señalando que el programa ha permitido a miles de familias dejar atrás la incertidumbre de vivir en alquileres precarios o compartir viviendas, para pasar a tener su propio espacio. “El trabajo que realizamos desde el Sistema Financiero Nacional para la Vivienda es un claro ejemplo de cómo la alianza público-privada puede atender a las familias más necesitadas en su deseo de tener una vivienda propia financiada con el bono”, afirmó Hidalgo Cortés.

La vivienda como derecho humano fundamental

Es importante resaltar que el acceso a una vivienda digna está reconocido como un derecho humano fundamental por organismos internacionales como la ONU. Costa Rica, un país comprometido con los derechos humanos, ha demostrado que la solución a la crisis de vivienda debe pasar por políticas integrales que no solo proporcionen viviendas, sino que también promuevan la inclusión social y el desarrollo económico.

El desafío ahora es mantener y ampliar estos esfuerzos para que más familias puedan acceder a una vivienda digna, en un contexto donde la pobreza y la desigualdad continúan siendo una realidad para muchos costarricenses.

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