Costa Rica ha alcanzado un hito importante en la lucha contra el desempleo, logrando la tasa más baja desde que se empezaron a publicar las cifras de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) en 2010.

Redacción Actualidad Digital.Mx

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), para el trimestre móvil junio-julio-agosto de 2024, la tasa de desempleo se redujo al 6,7%, 2,1 puntos porcentuales menos que el mismo periodo del año anterior. Este logro significa que 42,000 personas menos están desempleadas en comparación con 2023.

Este descenso no solo representa una mejora significativa en el panorama laboral del país, sino que también refleja un avance en la ocupación laboral, con 132,000 personas más empleadas en comparación con el año anterior. La tasa de ocupación alcanzó el 53,3%, la más alta desde la pandemia, lo que indica una clara tendencia hacia la recuperación del empleo formal en el país.

El desempleo como problema social

El desempleo es uno de los principales problemas sociales que afecta a cualquier sociedad, y Costa Rica no ha sido la excepción. La falta de empleo genera desigualdad, pobreza y exclusión social, afectando de manera desproporcionada a sectores vulnerables como las mujeres, los jóvenes y las personas con baja escolaridad.

La informalidad laboral, que afecta a más del 40% de los trabajadores en Costa Rica, sigue siendo un desafío, ya que las personas en empleos informales no gozan de los mismos derechos laborales que los trabajadores formales, lo que perpetúa situaciones de precariedad económica y social.

El desempleo prolongado puede tener consecuencias devastadoras en la salud mental de las personas, generando estrés, ansiedad y un sentimiento de desesperanza al no poder cubrir necesidades básicas. Asimismo, la falta de oportunidades laborales afecta la cohesión social, ya que puede incrementar los índices de delincuencia y otros problemas asociados al desarraigo económico.

Factores que han contribuido a la reducción del desempleo

El Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Andrés Romero, destacó que esta baja en el desempleo no es fortuita, sino que es el resultado de políticas enfocadas en mejorar las condiciones para atraer inversión extranjera directa, la reducción de trámites burocráticos y la implementación de programas que buscan mejorar la empleabilidad y la inserción laboral de los costarricenses.

Uno de los pilares de esta estrategia ha sido el programa Brete, que tiene como objetivo capacitar a las personas en habilidades que demanda el mercado laboral actual. Este enfoque ha sido crucial para aumentar las posibilidades de que quienes se incorporan a la fuerza de trabajo puedan encontrar empleo, como lo refleja el aumento de 90,000 personas en la fuerza laboral, de las cuales 82,000 son mujeres.

El aumento en la participación laboral femenina es particularmente relevante, ya que históricamente las mujeres han enfrentado mayores barreras para acceder al empleo, debido a factores como la falta de políticas de conciliación entre el trabajo y la vida familiar, y la discriminación de género en el mercado laboral. Este crecimiento muestra que las políticas públicas y los programas de capacitación están dando resultados tangibles.

Desafíos pendientes: la informalidad

A pesar de los avances en la reducción del desempleo, la informalidad laboral sigue siendo un problema importante en Costa Rica. Con un 40,1% de la población laboral en situación de informalidad, miles de costarricenses se ven obligados a aceptar trabajos sin las garantías de seguridad social, prestaciones laborales o estabilidad. La informalidad no solo debilita la calidad de vida de los trabajadores, sino que también afecta la recaudación fiscal y la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social.

Reducir la informalidad requiere un enfoque integral que promueva la creación de empleos formales, incentive a las pequeñas y medianas empresas a formalizarse, y ofrezca capacitación para que los trabajadores puedan adaptarse a las exigencias de un mercado laboral en constante cambio.

Una recuperación económica en marcha

El descenso en la tasa de desempleo en Costa Rica es un indicativo de que el país está en camino hacia una recuperación económica tras los impactos de la pandemia de COVID-19. La creación de empleo formal no solo mejora las condiciones de vida de las personas, sino que también fortalece la economía del país al aumentar el consumo y la inversión interna.

Sin embargo, el gobierno y el sector privado deben continuar trabajando juntos para generar empleo de calidad, mejorar las oportunidades para los sectores más vulnerables y reducir la informalidad, garantizando que el crecimiento económico sea inclusivo y sostenible.

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