El gobierno de Costa Rica ha implementado un sistema de flujo controlado para gestionar el creciente número de migrantes que ingresan al país por su frontera sur.
Redacción Actualidad Digital.Mx
Diariamente, aproximadamente 1,000 personas llegan a territorio costarricense por vía terrestre desde Panamá. Este sistema ha permitido a las autoridades locales mantener un estricto control sobre quienes cruzan la frontera, detectando y procesando a individuos con antecedentes delictivos. En estos casos, la Policía Profesional de Migración ha remitido a los infractores a las autoridades nacionales para su posterior deportación.
De acuerdo con estimaciones de la Dirección General de Migración y Extranjería, hasta la fecha, alrededor de 276,000 migrantes han transitado por Costa Rica, todos ellos provenientes de la frontera con Panamá. Este flujo ha sido gestionado en gran parte gracias al acuerdo binacional firmado entre Costa Rica y Panamá hace un año, un esfuerzo que busca coordinar el manejo humanitario y logístico de la migración a gran escala en la región.
Acciones para el bienestar de los migrantes
El Centro de Atención Temporal para Migrantes (CATEM) en Costa Rica ha sido mejorado mediante una coordinación interinstitucional entre organismos nacionales y organizaciones internacionales. Estas mejoras incluyen la creación de espacios seguros para niños, áreas de lactancia y el mantenimiento de servicios básicos esenciales, garantizando que los derechos humanos de los migrantes sean respetados en todo momento.
El CATEM ha jugado un papel fundamental al proporcionar refugio temporal a los migrantes que, en su tránsito hacia el norte, se ven forzados a detenerse en Costa Rica. En este centro, los migrantes reciben asistencia humanitaria, como atención médica y alimentación, mientras las autoridades facilitan su paso seguro hacia el próximo destino en su ruta migratoria.
Esfuerzos de seguridad y protección
El año pasado, la Policía Profesional de Migración cerró el Campo Ferial, un área utilizada como campamento temporal, en un esfuerzo por evitar que los migrantes permanezcan en puntos dispersos del cantón de Corredores, donde corrían el riesgo de ser víctimas de delitos como el tráfico de personas y la explotación laboral. Esta medida fue parte de una estrategia más amplia para proteger tanto a los migrantes como a las comunidades locales. En este contexto, Costa Rica se ha enfrentado al desafío de equilibrar sus responsabilidades humanitarias con la necesidad de mantener la seguridad nacional y el orden social. El flujo migratorio, si bien está controlado, presenta constantes desafíos logísticos y financieros para un país que históricamente ha sido un modelo de respeto a los derechos humanos en la región.
El desafío continúa
A medida que la situación migratoria en América Latina sigue evolucionando, con miles de personas desplazadas por la crisis económica y política en países como Venezuela y Nicaragua e incluso haitianos, Costa Rica se enfrenta a la necesidad de gestionar un número creciente de migrantes que ven el país no solo como un lugar de tránsito, sino en algunos casos, como un destino temporal o final. Las autoridades costarricenses continúan trabajando en estrecha colaboración con organismos internacionales y sus vecinos regionales para mantener un flujo migratorio ordenado y seguro.

Deja un comentario