El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, comenzó una visita oficial de dos días a Costa Rica, en la cual abordo con su homólogo costarricense, Rodrigo Chaves, temas clave para la región: seguridad, cooperación y comercio.

Redacción Actualidad Digital.Mx

Esta visita ha generado reacciones diversas en el ámbito político y social costarricense, debido tanto al enfoque de Bukele en la seguridad como a las controvertidas medidas implementadas en su país para reducir la criminalidad.

Acuerdos y cooperación bilateral

Durante la visita, Bukele sostuvo una reunión bilateral con Chaves, así como una reunión ampliada que incluyó a miembros de ambos gabinetes. En estas reuniones, se firmaron acuerdos orientados a fortalecer la cooperación entre El Salvador y Costa Rica en áreas de interés mutuo.

La agenda incluyó conversaciones sobre seguridad y comercio, pilares estratégicos para la estabilidad y el desarrollo de Centroamérica.

«El Salvador era uno de los lugares más violentos e inseguros del mundo con tasas de asesinatos dantescas; y ahora El Salvador es uno de los países más seguros, más aún que Suiza. Eso nunca me imaginé llegar a verlo», expresó Chaves al anunciar la visita de Bukele.

Como punto especial de la colaboración salvadoreña, al enterarse el presidente Bukele de la emergencia climatica que vive Costa Rica, de inmediato ofrecio ayuda humanitaria para las zonas afectadas por el huracán Rafael. En la misma actividad realizada en Casa Presidencial, ordeno la llegada de personal de rescate en horas de la madrugada, junto a equipos, suministros y demás personal especializado que a estas horas de la madrugada, ya está viajando a Costa Rica .

Bukele fue honrado con la Orden Nacional Juan Mora Fernández en el grado Gran Cruz Placa de Oro, la mayor distinción otorgada por Costa Rica a jefes de Estado.

Esta condecoración subraya el reconocimiento de su liderazgo en materia de seguridad pública y refleja el respaldo de sectores en Costa Rica que ven en el modelo de seguridad salvadoreño una respuesta eficaz ante el aumento de la criminalidad en la región.

Reconocimiento a los logros de seguridad en El Salvador

El presidente Chaves destacó los logros de Bukele en la reducción de la violencia en El Salvador, mencionando que el país pasó de ser uno de los más peligrosos del mundo a figurar entre los más seguros. «El Salvador era uno de los lugares más violentos e inseguros del mundo con tasas de asesinatos dantescas; y ahora El Salvador es uno de los países más seguros, más aún que Suiza. Eso nunca me imaginé llegar a verlo», expresó Chaves al anunciar la visita de Bukele. El presidente costarricense enfatizó que muchos ciudadanos costarricenses admiran los logros de Bukele, y que la orden se le otorga en reconocimiento a estos cambios notables en la seguridad de El Salvador.

Una agenda que incluye una visita de trabajo a la prisión La Reforma

En un movimiento poco convencional, la agenda de hoy incluye una visita de trabajo al Centro Penitenciario La Reforma, la principal prisión de Costa Rica, donde Bukele y Chaves analizarán de cerca la situación de los centros penitenciarios y el manejo de la seguridad en el país. La decisión de visitar una cárcel, en lugar de los tradicionales sitios turísticos que suelen figurar en las visitas diplomáticas, subraya el enfoque de ambos líderes en abordar los desafíos de seguridad de manera directa. «No lo vamos a llevar al lugar más bonito de Costa Rica ni a un volcán, ni al Museo Nacional. Vamos a ir a La Reforma en una visita de trabajo, vamos a ver lo que eso representa, cómo huele, qué se oye, qué se siente, y ahí nos vamos a sentar a trabajar», declaró Chaves.

Reacciones y controversias en el ámbito político costarricense

La visita de Bukele ha sido objeto de críticas y oposición, en especial por parte del Frente Amplio y otros partidos de oposición, que han rechazado el recibimiento de Bukele en el Plenario del Congreso. Las críticas de estos sectores se basan en los señalamientos de la comunidad internacional hacia Bukele, que incluyen acusaciones de violaciones a los derechos humanos, a la institucionalidad y a la Constitución de El Salvador.

Acusaciones que jamás han logrado demostrar y que son retórica pura, especialmente de los abanderados de la oposición salvadoreña y que al igual que en Costa Rica, mantienen una oposición ferréa a reconocer los triunfos, avances y logros de Nayib Bukele.

En cuanto a Costa Rica, en el fondo es parte del cinismo y el doble discurso de la clase politica costarricense, toda vez que no tienen empacho en aplaudir a Nicolas Maduro, Diaz Canel o Daniel Ortega e inclusive hasta asisten como invitados especiales a lo que estos dictadores denominan cinicamente, «su toma del gobierno».

La Corte Suprema de Costa Rica también se negó a recibir al presidente salvadoreño, postura que Chaves defendió, dejando claro que no habría reuniones formales con diputados de la oposición ni con magistrados.

El presidente Chaves fue enfático en su respaldo a las medidas de Bukele contra el crimen, que han sido calificadas por sus críticos como «duras» o «autoritaristas».

Chaves ha manifestado en varias ocasiones su desacuerdo con las leyes costarricenses que, en su opinión, son «suaves» frente a la delincuencia, contrastando el enfoque de «abrazos a los que dan balazos» que, según él, caracteriza a algunos sectores del Congreso.

Esta frase, utilizada para criticar a legisladores y leyes que considera permisivas, ha sido uno de los puntos más polémicos del discurso de Chaves en los últimos meses.

Impacto regional de la visita

La visita de Bukele a Costa Rica resalta las diferentes visiones de seguridad y justicia en la región. Por un lado, se presenta como una oportunidad para fortalecer los lazos y fomentar una colaboración centrada en objetivos comunes de desarrollo y seguridad.

Sin embargo, también ha puesto en evidencia las tensiones políticas entre quienes apoyan enfoques estrictos en seguridad y quienes defienden políticas de derechos humanos e institucionalidad democrática.

La visita de Bukele a Costa Rica, más allá de los acuerdos concretos, se convierte en un símbolo de los cambios en la política regional y en el modelo de seguridad en Centroamérica, un tema que genera debate no solo en Costa Rica, sino en toda la región.

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