El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha respondido con prontitud al llamado de auxilio de Costa Rica tras el devastador paso del huracán Rafael, que está dejando a su paso inundaciones, la evacuación de más de mil personas y la suspención del ciclo lectivo junto al cierre de escuelas y colegios en todo el país.
Redacción Actualidad Digital.Mx
En una acción inmediata, Bukele redirigió la ayuda humanitaria que había sido preparada para los damnificados en Valencia, España, luego de que este país no aceptara el apoyo internacional. Con 300 rescatistas, toneladas de víveres y suministros médicos, el avión cargado de esperanza partió desde El Salvador, consolidando un acto de hermandad en momentos críticos.

Al conocer la disposición de Bukele, el presidente costarricense Rodrigo Chaves expresó con gratitud: «Que Dios le bendiga. Un aplauso». Así, mientras las primeras cuadrillas salvadoreñas llegaban a Costa Rica, ambos líderes también anunciaron una alianza bilateral llamada “Liga de Naciones,” que busca fortalecer la seguridad y la prosperidad en ambos países y en otros que compartan su visión.
Una ayuda que despierta críticas y revela hipocresía política
Sin embargo, la llegada de ayuda internacional no ha sido bien recibida por todos. Insólitamente, tanto Rodrigo Arias, presidente de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, como las fracciones del Partido Liberación Nacional (PLN) y el Frente Amplio (FA) han criticado públicamente el apoyo brindado por El Salvador, alegando que la asistencia proviene de Bukele, cuyas políticas y postura ideológica no son afines a sus convicciones. En lugar de valorar la ayuda en términos de solidaridad y necesidad, estos sectores parecen más interesados en descalificar el gesto de apoyo en un claro acto de cinismo político.

Este tipo de reacción ha expuesto, ante los ojos de la ciudadanía, un ejercicio de hipocresía política que contradice las urgencias del momento. Resulta particularmente contradictorio, dado que el presidente Rodrigo Chaves también solicitó ayuda a Estados Unidos para atender a los damnificados en Guanacaste y otras áreas afectadas del país.
Politización de la ayuda en momentos de crisis
Para muchos costarricenses, las críticas de la Asamblea Legislativa y sus aliados representan una politización innecesaria en medio de una emergencia nacional. La ciudadanía observa cómo, en lugar de trabajar por el bien común y priorizar el bienestar de los damnificados, estos líderes prefieren defender posturas ideológicas que están fuera de lugar en una situación de crisis.
Además, las reacciones en redes sociales muestran una condena abierta hacia estos actores políticos, con mensajes que califican su actitud como una falta de sensibilidad y visión, especialmente en un momento en que cada recurso y cada mano amiga cuenta.
Un llamado a la rendición de cuentas en las urnas
La respuesta de la población costarricense ha sido contundente. Los ciudadanos han criticado el enfoque de los diputados, que parecen priorizar sus intereses políticos sobre el bienestar del país. En un mensaje que resuena en redes sociales y en el debate público, los costarricenses han expresado que estas acciones serán recordadas en las próximas elecciones de 2026, donde “se cobrará factura con los votos” a aquellos políticos que, en lugar de apoyar a los más vulnerables, decidieron cuestionar un acto de apoyo genuino.
La solidaridad por encima de la política
La ayuda humanitaria es un recordatorio de la responsabilidad de los gobiernos y de la importancia de la solidaridad en tiempos de necesidad. A Costa Rica, un país orgulloso de su democracia y compromiso con los derechos humanos, le convendría priorizar el apoyo que salva vidas y reconstruye comunidades, dejando de lado las rivalidades políticas que dividen y restan fuerza en momentos cruciales.

Este incidente debe servir como una llamada de atención para aquellos que, desde la comodidad de sus escaños, prefieren el conflicto ideológico a las soluciones. La historia juzgará con dureza a quienes ponen obstáculos en el camino de la ayuda, mientras que los ciudadanos tomarán nota y ajustarán cuentas en el momento oportuno en las urnas.

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