En el corazón de Costa Rica, el cantón de Sarapiquí, Heredia, alberga una joya natural y turística: Puerto Viejo. Este lugar, rodeado por la imponente belleza del río Sarapiquí y su exuberante biodiversidad, vivió días oscuros tras enfrentar una de las peores inundaciones de los últimos años.

Redacción Actualidad Digital.Mx

Hoy, la resiliencia de sus habitantes brilla más fuerte que nunca mientras trabajan incansablemente para levantarse del desastre.

El golpe de la naturaleza

El desastre comenzó con el empuje frío número 3, que trajo lluvias torrenciales y vientos intensos al Caribe costarricense. Este fenómeno meteorológico desbordó los ríos Sarapiquí, San Juan, Puerto Viejo y Sucio, afectando no solo las viviendas, sino también las vías de comunicación y la infraestructura básica del cantón.

Las imágenes muestran escenarios desgarradores: personas rescatadas de los techos de sus casas, muebles y animales domésticos amarrados para evitar que fueran arrastrados por la corriente, y comunidades enteras incomunicadas por el avance implacable del agua.

Según la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Sarapiquí fue una de las zonas más golpeadas, con más de 1,000 personas evacuadas y albergadas, además de cientos de incidentes registrados.

La respuesta inmediata

En medio de la adversidad, la respuesta coordinada de las instituciones costarricenses ha sido fundamental. La Cruz Roja Costarricense movilizó equipos de rescate y reubicó sus bases en Puerto Viejo y La Virgen para garantizar la seguridad de su personal. Operativos de emergencia, en conjunto con los comités municipales, permitieron distribuir alimentos a las familias afectadas y asegurar el bienestar de los animales domésticos con ayuda del Ministerio de Agricultura y SENASA.

Además, un sobrevuelo sobre el río Sarapiquí buscó identificar posibles taponamientos en su cauce alto, aunque las condiciones climáticas adversas dificultaron los resultados. Las inspecciones continuarán para prevenir nuevas emergencias en la zona.

Historias de resiliencia

A pesar de la devastación, las historias de solidaridad y valentía destacan en Puerto Viejo. Familias enteras unieron esfuerzos para salvar lo esencial, mientras las comunidades más afectadas, como El Tigre, Carretones y Naranjales, se organizaron para enfrentar la emergencia con el apoyo de instituciones y voluntarios.

El presidente de la CNE, Alejandro Picado, subrayó que este fenómeno afectó no solo a Sarapiquí, sino también a cantones vecinos como Siquirres y Pococí, donde los ríos Tortuguero, Chirripó y Reventazón también se desbordaron, agravando las condiciones en toda la región.

Del desastre a la reconstrucción

Hoy, la situación comienza a estabilizarse. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) informó que el empuje frío número 3 ya no afecta al país, dando paso a condiciones climáticas más estables. Sin embargo, el desafío no ha terminado. Las labores de reconstrucción y ayuda humanitaria continúan, mientras los habitantes de Sarapiquí trabajan para recuperar su cotidianidad. Sin dejar de mencionar, que la Fuerza Pública se ha dedicado de una manera ejemplar a brindar apoyo a toda la población afectada.

A través del lente de nuestro corresponsal Ronald Cambronero, acompañado por la Cruz Roja costarricense, presentamos un conmovedor recorrido que muestra el antes y el después de esta catástrofe. El material audiovisual presente aquí y en redes sociales como @actualidaddigitalmx revela no solo los estragos causados por la naturaleza, sino también la fuerza inquebrantable de una comunidad que se niega a ser derrotada.

La esperanza renace

Puerto Viejo de Sarapiquí no solo es un testimonio de la furia de la naturaleza, sino también de la fortaleza humana. Este cantón herediano, conocido por su hospitalidad y belleza natural, se levanta con la ayuda de todos. La esperanza está viva, y Puerto Viejo se prepara para resurgir como un ejemplo de resistencia y unidad en tiempos difíciles.

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