Las filtraciones en la prensa estadounidense han sido durante décadas una herramienta clave de la política exterior de Washington. Pero en el caso de Claudia Sheinbaum, este mecanismo ha adquirido un ritmo acelerado y una contundencia inusual.

Apenas unas semanas después de su llegada al poder, ya enfrenta cuatro filtraciones en dos semanas, lo que evidencia un claro golpe a su credibilidad y narrativa pública. Washington no solo la está desmintiendo, sino que la está exhibiendo políticamente.

¿Qué revelan estas filtraciones?

Los informes de CNN y The New York Times sobre drones espías de la CIA operando en México con autorización del gobierno han generado una contradicción directa con el discurso de Sheinbaum y su equipo de seguridad.

1.- Sheinbaum y el secretario de Defensa, Ricardo Trevilla, aseguraron que México no permitiría este tipo de operaciones.

2.- Sin embargo, las filtraciones revelan que no solo sabían de los vuelos, sino que estaban recibiendo información obtenida por estos drones.

3.- Esto desmonta su narrativa soberanista y la deja en una posición de vulnerabilidad política.

Las preguntas claves son: ¿Por qué Washington eligió este momento para revelar esta información? ¿Por qué EE.UU. está acelerando la presión?

El gobierno de Donald Trump está marcando el tono de su relación con México, y Sheinbaum no ha sabido leer las señales.

1.- El 4 de febrero, The Wall Street Journal reveló que la CIA estaba redefiniendo sus prioridades, incluyendo el espionaje sobre cárteles y sus aliados políticos.

2.- El 5 de febrero, The Washington Post adelantó que la CIA estaba considerando operaciones clandestinas en México, algo que no se veía en América Latina desde el Plan Colombia en 1999.

3.- Ahora, con las filtraciones sobre los vuelos espía, EE.UU. deja claro que México no tiene margen para ignorar el problema del fentanilo.

En pocas palabras: Sheinbaum no puede hacerse la desentendida ni seguir con una narrativa de soberanía cuando Washington la está desmintiendo públicamente.

La fragilidad del gobierno de Sheinbaum

Lo más preocupante para la presidenta no es solo la revelación de las filtraciones, sino la forma en que han sido utilizadas para erosionar su credibilidad.

  • Su reacción fue minimizar el asunto, diciendo que es parte de una “campañita”, en lugar de enfrentar el problema de fondo.
  • Su administración subestimó el golpe, sin entender que en política internacional, la percepción es tan importante como la realidad.
  • Harfuch y Ebrard llegan a Washington debilitados, sin una posición fuerte de negociación.

Este patrón no es nuevo en la política mexicana. Su predecesor AMLO también fue blanco de filtraciones cuando la DEA reveló presuntos financiamientos del narcotráfico a sus campañas. El cual es tema que sigue abierto. La diferencia es que AMLO tenía un estilo de confrontación que le permitió resistir, mientras que Sheinbaum parece más reactiva y menos estratégica.

¿Qué viene ahora?

Más que una simple «campañita», lo que está ocurriendo es una escalada de presión sin precedentes:

1.- Eliminación de la DEA en el combate primario a cárteles

2.- EE.UU. ha cambiado su enfoque, relegando a la DEA y otorgando a la CIA atribuciones ampliadas en seguridad en México. Esto marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico.

3.- Posibilidad de ataques con drones armados. Por ahora, los drones que sobrevuelan México no están armados, pero las filtraciones han dejado abierta la posibilidad de cambiar las órdenes y atacar objetivos específicos.

4.- Uso de filtraciones como herramienta de negociación

El gran riesgo para Sheinbaum es que esto solo sea el comienzo. Si Washington ya desmontó su narrativa de soberanía, ¿qué más podría filtrar?

Si Trump busca forzar concesiones, tiene en su poder una herramienta poderosa: seguir filtrando información incómoda que la ponga contra la pared.

Conclusión: Sheinbaum en jaque

Las filtraciones no son solo un «te digo Juan, para que entiendas Claudia». Son una advertencia clara de que Sheinbaum está jugando en ligas mayores, y que, si no ajusta su estrategia, Washington no dudará en seguir exhibiéndola.

1.- Su gobierno fue tomado por sorpresa y no supo anticipar el golpe.

2.- La Casa Blanca ha dejado claro que México no tiene margen para ignorar la crisis del fentanilo.

3.-  Harfuch y Ebrard llegan a Washington en una posición de debilidad y con poco margen de maniobra.

4.- Si Sheinbaum no cambia su enfoque, la presión de EE.UU. seguirá escalando.

México ha entrado en un nuevo escenario de confrontación diplomática con Washington, y la ingenuidad política no es una opción. La pregunta es: ¿Sheinbaum entenderá el juego o seguirá reaccionando con negaciones y evasivas?

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