Rubén Moreira: “Ni hay conectividad, ni operadores turísticos… solo selva destruida y millones de pesos perdidos”
El Tren Maya, presentado como el gran proyecto de integración regional y desarrollo para el sureste mexicano, se ha convertido en una fuente inagotable de cuestionamientos.
El coordinador parlamentario del PRI, Rubén Moreira Valdez, alzó la voz esta semana para denunciar lo que califica como una megaobra fallida, impuesta por la fuerza, sin planeación ni rendición de cuentas.
Durante su recorrido por el tramo Mérida-Campeche, el legislador mostró en video los vagones completamente vacíos del tren en pleno inicio de la temporada vacacional.

“Viajamos solo tres personas. Nadie subió, nadie bajó. Las estaciones están desiertas”, dijo, al tiempo que criticó la nula utilidad pública del proyecto.
“Estamos ante una obra que costó más del triple de lo proyectado, que opera a menos del 10% de su capacidad y genera pérdidas millonarias todos los días”.
Cifras que no cuadran
De acuerdo con datos oficiales, el Tren Maya tuvo un costo final superior a los 544 mil millones de pesos, una cifra escandalosa si se compara con los 120 o 150 mil millones prometidos en sus inicios. Solo en 2024 perdió más de 2 mil 400 millones de pesos, y en el primer trimestre de 2025, las pérdidas alcanzaron 3 mil 400 millones, es decir, 37 millones de pesos diarios subsidiados con fondos públicos.
Por cada peso que ingresa, el gobierno pone 25. Eso no es desarrollo… es un subsidio disfrazado sin lógica económica”, sentenció.
Impacto ambiental sin retorno
El daño ecológico también fue parte de su denuncia. Según estimaciones, se talaron entre 10 y 20 millones de árboles, afectando más de 6 mil 600 hectáreas de selva. Y el 87% de ese desmonte se ejecutó sin autorización de cambio de uso de suelo.

Además, en el Tramo 5 se colocaron más de 2 mil 800 pilotes de concreto sobre cenotes y cavernas subterráneas que alimentan los mantos acuíferos de la península. A esto se suma la clasificación de especies como el jaguar, el tapir y el mono araña como “fauna nociva”, permitiendo incluso su eliminación para no interferir con la operación ferroviaria.

Un proyecto sin destino claro
Pese a las promesas de conectividad y reactivación económica, los hechos son otros. Las estaciones están mal ubicadas, los horarios no se ajustan a las necesidades locales, y el sistema de boletos excluye a quienes no tienen internet, tarjeta bancaria o teléfono inteligente. Incluso la tarifa local ha sido tachada de elevada e injustificada.
“Ni hay conectividad, ni operadores turísticos. Las estaciones están vacías, los hoteles militares también. No hay beneficios reales para el turismo ni para la población”, remató Moreira.
El legislador pide la comparecencia en el Senado, del general Óscar David Lozano Águila, director del Tren Maya, quien no ha podido — o querido — responder en público cuánto ha costado realmente esta obra.
Conclusión
El Tren Maya – presentado como símbolo de justicia social para el sureste – por más que el actual gobierno lo niegue se tambalea entre cifras maquilladas, selvas mutiladas, pasajeros ausentes y una factura impagable para el pueblo mexicano – el senador Rubén Moreira lo dijo sin rodeos:
“Lo único que avanza es la mentira… no el tren”.
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