La historia de una joven que convirtió la perseverancia en pasaporte hacia un futuro internacional.
Redacción Actualidad Digital.Mx – Especial desde Heredia, Costa Rica
A veces, los sueños no llegan a la primera. A veces exigen tropiezos, silencios, lágrimas y la fuerza de levantarse. La historia de Noemí Alvarado, herediana de 17 años, demuestra que la perseverancia es capaz de abrir puertas donde antes se cerraron. Hoy, esta joven estudiante del colegio Claretiano se prepara para iniciar una nueva etapa en el United World College (UWC) de Mostar, Bosnia y Herzegovina, uno de los programas de bachillerato internacional más prestigiosos del mundo.

Su camino no fue sencillo. Entre tutús de ballet, páginas de libros, resiliencia en pandemia y un segundo intento lleno de valentía, Noemí se ha forjado con disciplina y sueños grandes.
Infancia marcada por la danza
Desde los cuatro años, el ballet fue su refugio y su primera escuela de vida. Entre clases, música y presentaciones, aprendió que nada se logra sin constancia:
“La danza me enseñó disciplina, paciencia y constancia. Si algo no me salía, sabía que con práctica lo iba a lograr. Aprendí que los cambios se construyen a largo plazo.”
La danza moldeó en ella un carácter firme: escuchar su cuerpo, respetar procesos y nunca rendirse ante la frustración.
Resiliencia en tiempos de pandemia
La pandemia del 2020 cambió su ritmo de vida. Una lesión y el peso emocional de la crisis la obligaron a hacer una pausa. Fue doloroso dejar la danza, pero ese silencio le abrió nuevas puertas:
a).- Caminatas largas para pensar y sanar.
b) – Pintura, música y lectura como nuevas formas de expresión.
c) – Espacios de introspección donde aprendió a escuchar su propia voz.
“Descubrí que soy más resiliente de lo que pensaba. Aprendí a no llevar la vida con prisa y entendí lo valioso de cuidar mi salud mental.”
Camino hacia UWC: el primer intento
Noemí supo del movimiento UWC desde sexto grado, inspirada por jóvenes costarricenses que lo habían logrado. Se preparó y aplicó… pero no fue aceptada en su primer intento.
Lejos de rendirse, analizó lo que debía mejorar, pidió consejo a sus profesores y se prometió volver a intentarlo.
La perseverancia del segundo intento
Con mayor madurez, sin aparentar ni disfrazarse, Noemí aplicó por segunda vez. Se mostró como realmente es: alegre, resiliente y apasionada por servir.
Y el esfuerzo rindió frutos: fue aceptada en el UWC de Mostar, Bosnia.
“Cuando recibí la noticia quedé en shock. No podía creerlo. Todo mi esfuerzo había dado frutos. Primero se lo conté a mi familia, a mis profesores y amigos que me apoyaron siempre.”

Expectativas en Bosnia
Más que lo académico, Noemí anhela el intercambio humano:
1.- Conocer la historia y la resiliencia del pueblo bosnio.
2.- Compartir la cultura costarricense con alegría y orgullo.
3.- Aprender nuevas lenguas, tradiciones y perspectivas.
Sabe que será un reto estar lejos de su familia, pero confía en que cada paso fortalecerá su vocación de vida: la salud y el compromiso social.
Mensaje a los jóvenes de Costa Rica
Su historia no es solo personal: quiere inspirar a otros jóvenes que sienten que sus sueños son demasiado grandes:
“Confíen en su valor, aunque duden. No hay fórmula exacta para alcanzar las metas; lo que importa es tener claridad y honestidad. Solo intentarlo ya es un acto de valentía. Atrévanse a dar ese primer paso, aunque tengan miedo.”

Una mirada al futuro
En cinco años, se imagina estudiando en el extranjero, en un espacio donde combine su pasión por la salud con su compromiso social. En diez, sueña con trabajar llevando servicios de salud a comunidades que no tienen acceso a ellos.
Y si tuviera que resumir su historia en una sola frase, sería esta:
“Soy la suma de cada intento, cada caída y cada vez que decidí confiar en mí y aprendí a sanar bailando y a soñar leyendo. Fue mi perseverancia la que convirtió los sueños en planes.”

Reflexión editorial
Historias como la de Noemí son un recordatorio de que la juventud costarricense no se mide solo por estadísticas ni por notas académicas. Se mide por la capacidad de insistir, de levantarse tras los rechazos, de abrirse paso hacia escenarios globales con valentía y humildad.
En tiempos donde las distracciones y el conformismo pesan, Noemí demuestra que la perseverancia, el apoyo familiar y la pasión auténtica pueden llevar a una joven herediana desde un salón de ballet hasta las aulas internacionales de Bosnia.
Es, en esencia, un testimonio vivo de que los sueños grandes también nacen en lugares pequeños.
Una publicación editorial de Actualidad Digital.Mx
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