En las últimas semanas, una ola de cancelaciones de visas por parte del Gobierno de Estados Unidos ha sacudido el panorama político de México y Costa Rica. Lo que comenzó como casos aislados se ha convertido en un tema de debate diplomático, jurídico y geopolítico que expone la amplitud del poder consular estadounidense y la vulnerabilidad de las figuras públicas latinoamericanas frente a decisiones unilaterales que no requieren explicación alguna.
Actualidad Digital Mx | René Cano
MÉXICO: CASOS QUE GENERAN POLÉMICA
El caso más mediático es el de Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California, y su hoy ex esposo Carlos Torres Torres, quienes perdieron su visa estadounidense sin recibir notificación oficial sobre las causas. Ambos anunciaron la decisión a través de redes sociales, generando controversia en la frontera norte, donde la relación comercial con Estados Unidos es vital.

Torres explicó que fue notificado “por disposición interna del Departamento de Estado”, mientras la mandataria afirmó confiar en que “la situación se aclarará satisfactoriamente”.
La oposición mexicana exigió transparencia, señalando que Baja California mantiene una de las relaciones transfronterizas más dinámicas del país.
OTROS POLÍTICOS DE MORENA A LOS QUE LES HABRÍAN QUITADO SU VISA
Varios funcionarios de Morena han sido señalados por la revocación de sus visas bajo el argumento de irregularidades, sospechas administrativas o vínculos con investigaciones abiertas. Aunque el Departamento de Estado no confirma públicamente estas medidas, múltiples medios locales han documentado los siguientes casos:
1.- Norma Alicia Bustamante, alcaldesa de Mexicali, y su esposo Luis Samuel Guerrero fueron informados de la cancelación de sus visas tras ser retenidos en la frontera de Calexico, California. No se han revelado los motivos oficiales.
2.- Juan Francisco Gim, alcalde de Nogales, Sonora, confirmó en un video que su visa fue revocada por un “tema administrativo”, aunque fuentes periodísticas reportaron que fue retenido en la frontera cuando intentó ingresar a Estados Unidos.
3.- Melissa Cornejo, consejera estatal de Morena en Jalisco, fue sancionada después de publicar mensajes celebrando actos violentos en Los Ángeles. El subsecretario Christopher Landau declaró que quienes promueven la violencia “no son bienvenidos en Estados Unidos”.
4.- Óscar Eduardo Castro, presidente municipal de Puerto Peñasco, Sonora, habría perdido su visa junto con su familia al intentar cruzar por San Luis Río Colorado. El alcalde no ha desmentido el hecho.
5.- Alberto Granados Fávila, alcalde de Matamoros, negó haber sido detenido tras reportes de su presunta vinculación con un empresario arrestado por narcotráfico, aunque medios locales aseguran que su visa fue retirada.
6.- Carlos Torres, exesposo de la gobernadora Marina del Pilar Ávila, también perdió su visa. Según medios locales, estaría bajo investigación por presunto lavado de dinero y huachicoleo.
La cancelación de visas en Estados Unidos no requiere explicación pública ni aviso previo. El Departamento de Estado tiene la facultad de revocar cualquier tipo de visa, en cualquier momento, por cualquier razón que considere “consistente con el interés público”.
COSTA RICA: POLÍTICA Y TECNOLOGÍA EN LA MIRA DE WASHINGTON
En Costa Rica, el fenómeno también ha alcanzado a figuras de alto nivel. Fuentes legislativas confirmaron que el expresidente Óscar Arias, su hermano y actual presidente del Congreso, Rodrigo Arias Sánchez, así como la vicepresidenta legislativa Vanessa Castro, y las hoy diputadas independientes Johana Obando y Cinthia Córdoba, junto con funcionario y ex funcionarios públicos de administraciones pasadas, relacionados con el área de telecomunicaciones, vieron canceladas sus visas de ingreso a los Estados Unidos.

En febrero de 2025, Obando y Córdoba fueron las primeras en confirmar públicamente la revocación. En julio, se sumó Vanessa Castro, quien atribuyó la medida a una “malinterpretación” del Departamento de Estado.
Detrás de estas acciones se percibe la intención de Washington de limitar la influencia tecnológica china en la región, presionando a los países centroamericanos a alinear su política digital y de seguridad con la agenda estadounidense.
En estos casos, las razones apuntan a cuestiones de seguridad nacional y vínculos con tecnología 5G de origen chino, un tema sensible dentro de la política exterior norteamericana.
El gobierno costarricense no ha emitido una posición oficial, pero analistas señalan que estas medidas responden a una nueva etapa de vigilancia diplomática en torno a las alianzas tecnológicas y los intereses estratégicos de Washington en la región.
TODAS LAS RAZONES POR LAS QUE ESTADOS UNIDOS PUEDE REVOCAR UNA VISA SIN DAR EXPLICACIONES
La cancelación de visas en Estados Unidos no requiere explicación pública ni aviso previo.
El Departamento de Estado tiene la facultad de revocar cualquier tipo de visa, en cualquier momento, por cualquier razón que considere “consistente con el interés público”.
Las causas pueden ir desde errores administrativos, sospechas de vínculos con actividades ilícitas o corrupción, hasta razones de seguridad nacional o simples cambios en el criterio político.
Las secciones 205 y 221(g) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA) permiten negar, suspender o revocar visas con base en informes del Departamento de Estado o del USCIS.
No hay proceso judicial ni apelación. En la mayoría de los casos, el afectado se entera cuando intenta viajar o renovar el documento.
De acuerdo con la ley y el reglamento federal (8 CFR), las razones más comunes incluyen:
1.- Información falsa o incompleta: si se demuestra que la visa fue otorgada con base en datos erróneos.
2.- Cambio de circunstancias: antecedentes penales, vínculos con organizaciones delictivas o variaciones en el estatus laboral o migratorio.
3.- Razones de seguridad nacional o interés público: cuando el ingreso o permanencia de una persona pueda representar un riesgo para Estados Unidos.
4.- Decisión consular discrecional: un oficial puede cancelar la visa si determina que se otorgó por error o si surgen nuevas pruebas.
El resultado es un sistema discrecional, silencioso e irreversible, donde el poder consular opera sin obligación de justificar públicamente sus decisiones.
Por eso, la reciente cancelación de visas a figuras políticas en México y Costa Rica no es un hecho aislado, – recordemos que hace escasos días; le fue revocada al presidente de Colombia, Gustavo Petro – sino parte de una política global de control diplomático que combina seguridad, moral y geopolítica.
UNA HERRAMIENTA DE CONTROL POLÍTICO Y DIPLOMÁTICO
La discrecionalidad con la que Estados Unidos aplica estas medidas revela su capacidad para ejercer presión sin recurrir a sanciones formales. La revocación de una visa no implica acusación penal, pero sí una señal política: quien la recibe pierde acceso, movilidad y legitimidad internacional.
En todos los casos, la falta de explicaciones oficiales por parte de Washington alimenta el debate sobre los criterios de discrecionalidad consular y el creciente uso de la cancelación de visas como herramienta de presión política y diplomática.
UNA NUEVA ERA DE CONTROL DIPLOMÁTICO
La cancelación de visas ha pasado de ser un trámite administrativo a convertirse en un instrumento de política exterior. En esta nueva etapa, Washington usa la visa como sello de aprobación o desaprobación moral y política.
En el caso mexicano, la preocupación gira en torno a la penetración del narcotráfico en estructuras de poder. En el costarricense, el foco está en la influencia tecnológica de China. Dos causas distintas, un mismo mensaje: Estados Unidos endurece el control sobre sus aliados estratégicos.
Estas medidas, aunque no equivalen a acusaciones judiciales formales, generan efectos políticos inmediatos: aislan figuras, reordenan alianzas y envían advertencias al resto de la región.
En palabras de un analista diplomático consultado por ADMX, “la visa se ha convertido en el nuevo termómetro moral de la relación con Washington”.
En América Latina, el mensaje es claro: Estados Unidos no solo observa – interviene, selecciona y advierte.
Y lo hace en silencio, sin comunicados, sin juicios y sin apelaciones.

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