La diputada oficialista impulsa una iniciativa que busca transformar el sistema político y abrir espacio a los ciudadanos sin militancia partidaria.
La diputada oficialista Pilar Cisneros Gallo, jefa de la fracción, presentó ante la Asamblea Legislativa un proyecto de reforma constitucional que permitiría a los costarricenses postularse a cargos de elección popular sin pertenecer a un partido político.

La propuesta plantea modificar los artículos 95, 96, 98, 102 y 124 de la Constitución Política, incorporando la figura de grupos electorales independientes y candidaturas individuales. El objetivo, según Cisneros, es abrir la democracia costarricense a la ciudadanía y reducir la dependencia del sistema partidario tradicional.
Crisis de confianza en los partidos políticos
El proyecto se fundamenta en datos recientes del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP-UCR), que revelan que un 81 % de los costarricenses no simpatiza con ningún partido político, y que el abstencionismo electoral alcanzó el 40,65 % en las elecciones de 2022, el nivel más alto en la historia democrática del país.
“El ciudadano busca representación directa, no intermediarios”, señaló la diputada al presentar la iniciativa.
Cisneros considera que esta reforma es un paso hacia una “tercera república”, donde la participación ciudadana se fortalezca más allá de los aparatos partidarios y donde las personas puedan ser electas por mérito, liderazgo y confianza, no por estructura política.
Modificaciones constitucionales clave
La iniciativa propone cambios en los artículos que regulan la participación política, el financiamiento estatal, la función del Tribunal Supremo de Elecciones y la representación legislativa. Entre ellos:
1.- Reconocer el derecho a postularse mediante candidaturas individuales o grupos independientes.
2.- Establecer condiciones mínimas, flexibles y accesibles para la inscripción de estas candidaturas.
3.- Garantizar el acceso al financiamiento público proporcional, bajo los mismos principios de transparencia que rigen a los partidos políticos.
4.- Permitir que el TSE supervise las denuncias y conflictos de estos nuevos modelos de participación.

Candidaturas independientes: una figura con precedentes internacionales
Aunque en Costa Rica la posibilidad de aspirar a la Presidencia sin pertenecer a un partido político sería un hecho inédito, la figura del candidato independiente ya existe en varios países democráticos del mundo.
En Colombia, por ejemplo, esta modalidad permitió que el expresidente Álvaro Uribe Vélez se postulara como candidato independiente en 2002, tras distanciarse de su partido político. Su triunfo marcó un precedente histórico en América Latina, demostrando que las candidaturas individuales pueden canalizar con éxito el descontento ciudadano hacia las estructuras tradicionales y conectar directamente con el electorado.
En Estados Unidos, desde hace décadas existen figuras que han competido de manera independiente por la Presidencia, entre ellas el empresario Ross Perot, quien en 1992 obtuvo casi un 19% del voto popular, convirtiéndose en el candidato no partidario más exitoso en más de un siglo. Su campaña, basada en el desencanto con los partidos tradicionales, abrió un debate sobre la necesidad de ampliar las opciones de representación política en sistemas bipartidistas.
Estos casos muestran que las candidaturas sin intermediación partidaria pueden coexistir con los sistemas tradicionales, ampliando la participación ciudadana y ofreciendo alternativas en momentos de desgaste político.
La propuesta de Pilar Cisneros se inscribe en esta misma línea: la de modernizar la democracia costarricense y devolverle protagonismo al ciudadano común, fortaleciendo la libertad política y la competencia electoral bajo reglas transparentes.

Un debate que apenas comienza
La iniciativa ha despertado opiniones encontradas. Algunos sectores la celebran como un paso hacia la renovación democrática, mientras que otros advierten sobre el riesgo de fragmentar el sistema político y debilitar la gobernabilidad.

De ser aprobada, Costa Rica se convertiría en uno de los primeros países de América Latina en permitir candidaturas presidenciales independientes reconocidas constitucionalmente.
El proyecto, firmado por Pilar Cisneros y otros legisladores, deberá superar dos debates legislativos y un proceso de aprobación constitucional para entrar en vigor.

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