*La regulación entrará en vigor el 3 de noviembre de 2026. En preescolar, primaria y secundaria los estudiantes no podrán utilizar teléfonos durante la jornada escolar, incluido el recreo, salvo excepciones. Bachilleratos podrán establecer sus propias modalidades y las universidades conservarán mayor autonomía. Los maestros no estarán sujetos a la misma prohibición.

Ciudad de México, 30 septiembre del 2026 – ADMX – México pondrá en marcha a partir del próximo 3 de noviembre de 2026 una nueva regulación nacional sobre el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos digitales dentro de las escuelas públicas y particulares del país. La medida, impulsada por el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y formalizada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), no establece una prohibición idéntica para todo el sistema educativo.

Las reglas cambian dependiendo de la edad de los estudiantes y del nivel escolar. En educación básica – preescolar, primaria y secundaria – la restricción será amplia: los alumnos no podrán utilizar celulares ni otros dispositivos electrónicos personales durante la jornada escolar, incluido el recreo, salvo situaciones específicas. Para preparatorias y bachilleratos habrá mayor flexibilidad y cada comunidad educativa podrá establecer la modalidad que considere adecuada.

En las universidades, en cambio, no existirá una prohibición general obligatoria y se mantendrá el principio de autonomía institucional.

Los resultados del estudio mostraron varias preocupaciones reportadas por los propios docentes: 40% consideró que los celulares dificultan mantener la atención de los estudiantes,38% señaló que interrumpen las actividades escolares, 34% indicó que favorecen el abandono de espacios de convivencia y 38.7% advirtió que conflictos originados en redes sociales terminan trasladándose al aula y al entorno escolar.

El acuerdo fue publicado por la SEP después de una consulta al magisterio y de un proceso de discusión entre las autoridades educativas de las 32 entidades federativas. El Gobierno informó que la decisión fue adoptada por unanimidad.

Educación básica: celular guardado durante toda la jornada

El cambio más importante se producirá en preescolar, primaria y secundaria. La disposición establece que los estudiantes no deberán utilizar teléfonos celulares, dispositivos inteligentes o electrónicos personales durante la jornada escolar.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el teléfono podrá permanecer guardado en la mochila, pero no podrá utilizarse normalmente ni durante las clases ni en los recreos. La intención oficial, señaló, es reducir el uso indiscriminado de pantallas y recuperar espacios para la convivencia, la creatividad y el aprendizaje. La SEP ha cuidado, sin embargo, una diferencia importante: restringir el uso no significa necesariamente impedir que el estudiante lleve el teléfono a la escuela.

Cada plantel deberá dialogar con su comunidad educativa y establecer las reglas que mejor respondan a sus características. Entre las posibilidades contempladas se encuentran mantener los dispositivos guardados dentro del aula, limitar su utilización a determinados horarios o lugares, impedir completamente su uso durante la jornada o establecer días específicos para utilizarlos con objetivos pedagógicos.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, explicó que las autoridades evitaron plantearlo como una prohibición absoluta precisamente porque existen circunstancias en las que un estudiante puede necesitar llevar consigo el dispositivo.

Habrá excepciones

La regulación contempla situaciones en las que los dispositivos sí podrán utilizarse. Entre ellas se encuentran: emergencias personales; necesidades vinculadas con alguna discapacidad; accesibilidad o inclusión, situaciones de salud, circunstancias extraordinarias de la comunidad educativa, actividades pedagógicas previamente planeadas y autorizadas.

Estas excepciones forman parte del diseño de la política para evitar que una restricción general impida atender necesidades particulares de los estudiantes. La SEP confirmó posteriormente que los dispositivos podrán utilizarse cuando formen parte de actividades pedagógicas previamente programadas por los docentes o cuando exista una emergencia u otra necesidad extraordinaria.

¿Qué ocurrirá en preparatorias y bachilleratos?

Para la educación media superior, la política será diferente. La SEP no impone que todos los bachilleratos y preparatorias del país eliminen completamente los teléfonos durante la jornada. Cada plantel deberá dialogar con su comunidad educativa y establecer las reglas que mejor respondan a sus características. Entre las posibilidades contempladas se encuentran mantener los dispositivos guardados dentro del aula, limitar su utilización a determinados horarios o lugares, impedir completamente su uso durante la jornada o establecer días específicos para utilizarlos con objetivos pedagógicos. El esquema busca que el teléfono deje de ser un elemento permanente de distracción sin eliminar su posible utilización como herramienta educativa.

En las universidades no habrá una prohibición nacional

La educación superior tendrá todavía mayor margen de decisión. En universidades e instituciones de educación superior, la SEP plantea fomentar el uso responsable y seguro de los dispositivos, pero no ordena una restricción general obligatoria. Cada institución podrá establecer sus propias reglas de acuerdo con su comunidad, sus características académicas y administrativas y sus condiciones de conectividad. Debe de entenderse entonces que el acuerdo reconoce expresamente la autonomía universitaria. Mario Delgado resumió la diferencia durante la conferencia presidencial: primaria y secundaria tendrán restricciones directas; preparatorias deberán acordar sus mecanismos y las universidades establecerán sus propias políticas para fomentar una ciudadanía digital responsable.

¿Y los maestros?

Esta es una de las preguntas que más ha surgido después del anuncio. Los docentes no están sujetos a la misma restricción establecida para los estudiantes. El acuerdo no establece que maestras y maestros deban entregar sus teléfonos, mantenerlos guardados durante toda la jornada o abstenerse completamente de utilizarlos.

Durante la conferencia del pasado 21 de septiembre, Mario Delgado respondió directamente a una pregunta sobre este punto. El secretario afirmó que a los docentes “no los vamos a regular”, aunque añadió que deben ser ejemplo frente a sus estudiantes y evitar permanecer utilizando innecesariamente el teléfono durante las actividades escolares. Es decir, existe una exhortación al uso responsable, pero no una prohibición equivalente a la aplicada en educación básica.

Más de medio millón de maestros participaron en la consulta

La regulación no surgió únicamente de una decisión administrativa, ya que la SEP realizó una consulta nacional entre docentes de educación básica para conocer su experiencia con los teléfonos y otros dispositivos dentro de las aulas.

Participaron 565 mil 396 maestras y maestros.

De ellos, 81% manifestó estar de acuerdo con establecer lineamientos y reglas para garantizar un uso seguro y con fines pedagógicos de las tecnologías digitales. Los resultados del estudio mostraron varias preocupaciones reportadas por los propios docentes: 40% consideró que los celulares dificultan mantener la atención de los estudiantes,38% señaló que interrumpen las actividades escolares, 34% indicó que favorecen el abandono de espacios de convivencia y 38.7% advirtió que conflictos originados en redes sociales terminan trasladándose al aula y al entorno escolar.

Para la SEP, estos resultados reforzaron la necesidad de establecer una política nacional.

No se trata solamente del teléfono

El Gobierno mexicano ha presentado la medida como parte de una discusión más amplia sobre la relación de niños y adolescentes con las pantallas, las redes sociales y las plataformas digitales. Mario Delgado ha señalado que el problema no termina cuando el estudiante sale de la escuela y que el debate también involucra hábitos digitales, algoritmos y el efecto de las plataformas sobre la convivencia y el desarrollo de los menores. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido recuperar actividades relacionadas con la lectura, la escritura, la convivencia presencial y la creatividad, frente al tiempo creciente dedicado a las pantallas.

México no está solo: es una tendencia mundial

La discusión mexicana forma parte de un fenómeno internacional mucho más amplio. Según información publicada en marzo de 2026 por el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de la UNESCO, 114 sistemas educativos ya contaban con prohibiciones nacionales sobre teléfonos móviles en las escuelas, equivalentes aproximadamente al 58% de los países analizados.

La expansión ha sido rápida.

En 2023 menos de una cuarta parte de los sistemas educativos aplicaba ese tipo de medidas; para finales de 2024 ya eran aproximadamente 40%. Sin embargo, las políticas son diferentes de un país a otro. Algunos aplican prohibiciones amplias; otros permiten utilizar dispositivos con fines pedagógicos, por razones médicas o de discapacidad, mientras que ciertos países dejan las decisiones en manos de las propias instituciones educativas.

Prohibir no resuelve por sí solo el desafío digital

La UNESCO también ha advertido que retirar el teléfono del aula no elimina el problema de fondo. Los estudiantes necesitan desarrollar alfabetización digital, pensamiento crítico y herramientas para comprender cómo funcionan las plataformas, evaluar información, administrar el tiempo frente a las pantallas y desenvolverse responsablemente en internet. Por ello, el organismo internacional plantea que la tecnología debe utilizarse en la educación cuando contribuya claramente al aprendizaje y no simplemente porque esté disponible. Ese equilibrio es precisamente uno de los mayores retos de la nueva política mexicana: reducir las distracciones sin convertir a la tecnología en enemiga del proceso educativo.

El 3 de noviembre comienza la nueva etapa

Las disposiciones comenzarán a aplicarse el 3 de noviembre de 2026.

Antes de esa fecha, las autoridades educativas realizarán asambleas informativas con docentes, estudiantes y padres de familia para explicar el alcance de las nuevas reglas. Además, las autoridades educativas estatales deberán adaptar y armonizar sus instrumentos jurídicos correspondientes durante los meses posteriores.

A partir de noviembre, millones de estudiantes mexicanos comenzarán así una experiencia distinta dentro de sus escuelas. El teléfono seguirá existiendo, seguirá acompañándolos y continuará formando parte inevitable de la vida cotidiana.

Pero dentro del aula – y, para los alumnos de educación básica, también durante el recreo – dejará de ocupar el mismo espacio que hasta ahora.

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