San José, Costa Rica – 7 julio 2026 – ADMX – La presidenta de Costa Rica recorrió el centro penitenciario ubicado en San Rafael Arriba de Desamparados, San José, donde escuchó a internas, revisó las condiciones del lugar y planteó fortalecer la capacitación, los oficios y el programa Cero Ocio como parte de la estrategia para reducir la reincidencia.

Durante el recorrido, la mandataria conversó con internas que estudian, cosen o participan en talleres de manualidades, como parte de los programas orientados a la reinserción social.

Fernández señaló que uno de los aspectos que quiso observar fue el estado del hacinamiento dentro del centro penitenciario y aseguró que su administración ha impulsado medidas para fortalecer el orden y la disciplina.

La visita también permitió colocar en primer plano la necesidad de ampliar las oportunidades de capacitación para las mujeres privadas de libertad, especialmente mediante talleres productivos, formación técnica y herramientas que les permitan prepararse para su vida fuera de prisión.

Capacitación y Cero Ocio como parte de la reinserción

Uno de los puntos centrales del recorrido fue la iniciativa Cero Ocio, un programa orientado a que las personas privadas de libertad participen en actividades educativas, laborales o formativas durante su permanencia en el sistema penitenciario.

En los talleres del CAI Vilma Curling Rivera, la presidenta escuchó solicitudes de internas que pidieron ser tomadas en cuenta dentro de este tipo de programas, con el objetivo de acceder a capacitación, trabajo y mejores oportunidades al recuperar su libertad.

Fernández respondió que el Gobierno continuará buscando opciones para ampliar los espacios de formación, incluyendo talleres, equipos y máquinas de coser.

La mandataria también conversó con mujeres que cursan estudios de bachillerato, a quienes animó a continuar con su preparación académica y a pensar en la vida fuera del centro penitenciario como una oportunidad para no reincidir.

Internas pidieron oportunidades para estudiar y trabajar

Durante el encuentro, varias mujeres privadas de libertad compartieron sus historias personales, marcadas por delitos, consumo problemático de drogas, dificultades familiares y la búsqueda de una nueva oportunidad.

Una de ellas relató que terminó en prisión por vender droga y afirmó que se involucró en esa actividad por desesperación y consumo. Otra mujer contó que tuvo a su hija dentro del centro penitenciario y expresó que esa experiencia le dejó una fuerte lección sobre las consecuencias de buscar “plata fácil”.

Las peticiones de las internas se concentraron principalmente en dos temas: estudio y trabajo. Varias manifestaron su interés en capacitarse, aprender un oficio, conseguir empleo y demostrar que pueden hacer las cosas de una manera distinta al salir del penal.

Una de las mujeres que participa en el área textil explicó que aprendió a coser dentro del centro y que lleva más de dos años trabajando en ese espacio.

Gobierno promete fortalecer los procesos de formación

Hacia el final de la visita, Fernández afirmó que decidió acudir al CAI Vilma Curling Rivera para saludar a las internas, conocer sus historias y revisar las condiciones del lugar.

La presidenta reconoció que las mujeres privadas de libertad cometieron delitos que causaron daño y dolor, pero también sostuvo que el Estado debe acompañar los procesos que permitan levantarse, estudiar, aprender un oficio y construir una ruta distinta.

La mandataria cerró su mensaje con un llamado a aprovechar las oportunidades de formación dentro del centro penitenciario y aseguró que el Gobierno hará lo que le corresponde para fortalecer estos procesos.

La visita al CAI Vilma Curling Rivera deja sobre la mesa un punto clave para el sistema penitenciario costarricense: la seguridad no termina con el encierro. También pasa por la reinserción, la educación, el trabajo y la posibilidad real de que quienes cumplen una pena puedan reconstruir su vida sin volver a caer en el delito.

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